Desde la muerte de Emilia, en 1982, Ramón Rubial estuvo visitando las Agrupaciones socialistas de todo el país hasta 1999. Era conocido en todos los rincones, con un carisma y voluntad fraternal que nunca cesó.


En los últimos años de su vida, Ramón fue condecorado por las máximas instituciones del País Vasco:

